Dimensiones

Qué dimensiones tiene tu mundo,
sentado en ese departamento aséptico de cuatro paredes blancas.

Qué dimensiones tiene cuando caminas
por el medio de ese sendero borroso en la inmensidad del campo.

Mundo de felpa, oso bolsa de dormir, de donde cuesta salir, que te abraza, que te atrapa, que te bofa, aprieta, asfixia / Mundo aire, viento, verde pasto, tierra húmeda, pájaro, bicho canasta, mosquito.

El sonido del silencio abúlico, el ruido mefistofélico del martillo en la pared, de la máquina que choca la calle, de los relojes que atemorizan las mentes / el sonido ambiente de los trinos diversos, de las hojas bamboleantes por la brisa, de las aguas que se mecen al compás de la naturaleza del tiempo extenso y ancho como el horizonte.

La concepción de lo útil, de lo funcional, frío y riguroso, de la eficiencia comprimida en la liviandad del confort / la concepción de lo vivo, lo abierto y abundante, de los elementos plenos del sentido de la libertad, de la dinámica intensa del movimiento.

Qué dimensión tiene tu mundo, cuando prensa la sangre el tambor de las venas, cuando el veneno corroe el tiempo de los segundos que evaporan el sudor de la gota que cae por última vez, qué dimensión tiene cuando disfrutas de ese vino rojo que moja los labios mientras arde las suaves tensiones de las cuerdas vocales.

Qué dimensiones tiene cuando respiras ese aire puro que viene de la corriente y que susurran los peces del río.

Qué dimensiones tiene cuando dejas de pensarlo para caer en el absoluto mundo de la acción.

Estás corriendo ya y quién podría detenerte.

Medio

¿Qué es lo que te gusta de alguien? ¿Por qué te gusta ese alguien y no algún otro? ¿Cuál es la diferencia entre gustar, atraer y amar? ¿Cuál es la diferencia entre querer y amar? ¿Cuál es entre amar y obsesionarse? ¿Cómo reconocer la diferencia entre el deseo y la ilusión? ¿Cómo atravesar las dudas desde la mediatización de la distancia? ¿Cómo saber si sos quien amo si no puedo verte más que a cuentagotas? ¿Cómo saber si esta intención vale la pena, si lo que tengo de vos es poco más que la imagen de un perfil o el texto de un chat? ¿Cómo animarse al encuentro con ese ser que es más la imagen que nos hacemos de él que el roce de la piel? 

Temblor

Días eternos esperando, imaginando, previendo cómo sería encontrarse, especulando, temiendo que nunca suceda. Hasta que de pronto la ves aparecer en la puerta de este auditorio, saludando gente, sonriendo, y parece una película, su imagen se desplaza en cámara lenta y no entendés cómo cada gesto se presenta en primer plano, cómo el viento le mueve el pelo si ni siquiera corre una brisa. Querésdeseásrogás poder actuar relajado, pero es una lucha imposible entre los nervios, el sudor frío, las manos que transpiran, los pies que no paran, la repentina incomodidad del asiento, el torbellino de la mente que vaga errante por pensamientos idiotas. 
¿Qué hago? ¿Me acerco a saludar o me hago el tonto? De pronto, no quiero que todo el mundo se  cuenta. ¿Qué le digo, cómo logro que me vea, que me reconozca y que nuestras miradas encuentren un punto posible de complicidad? Pienso que esto debería ser más sencillo, pero no puedo negar cierta belleza embriagante en la intensidad del momento. Torpemente, intento acercarme, simular la casualidad de un choque, de un intercambio fortuito. La miro fijo, ella me mira, pero no pasa nada, no hay conexión. Busco raudo un lugar para sentarme, quiero evitar la sensación de una inesperada desinteligencia. La conferencia ya empezó y ahí estás, sentada dos filas más adelante, no quiero ser tan obvio de escribirte, y elijo esperar. Trato de escuchar o hago el acto de estar escuchando, mientras busco todas las formas de no perderte de vista, saber dónde estás, y quizás poder hallarte así en este enredo existencial. Te levantas y te vas más lejos, ajusto coordenadas, quiero creer por tu mirada gacha, por tus movimientos tensos, que vos también estás nerviosa. Y que ya te diste cuenta de todo. 
Estoy esperando el milagro cuando me escribís, "ey, ¿eras vos?", y empiezo a sonreír, hasta el alma me sonríe, y hablamos, hacemos bromas sobre la situación. Sólo nosotros sabemos de esto, y por eso, de pronto, esta relación se ha convertido, casi sin quererlo, en nuestro pequeño gran secreto, en un propio pero limitado mundo lleno de palabras. Te digo un par de pavadas como siempre, pero se me ocurre que debo hacer algo. Finjo una rara necesidad de ir al baño y paso detrás tuyo sin mirar. En el lavatorio diseño la estrategia del regreso en la que decido tocarte suavemente para que te mueras de vergüenza. Te escribo: "no tengas vergüenza". "Me dio vergüenza", respondes. Yo estoy a la vez siendo atacado por un rubor inocultable, pero mejor no digo nada. 
La conferencia termina, algunos en el auditorio hacen preguntas, pero nosotros no, nosotros estamos juntos, por primera vez, fumando un pucho en el patio. Sí, bajo el frío helado de agosto, nosotros estamos fumando un pucho, juntos. Y yo que casi no fumo, te acompaño igual. En esos instantes, trato de estar tranquilo, de no decir ninguna cosa fuera de lugar, de mantenerme entero, y ahora, a la mañana siguiente, siento que vivo un sueño interminable. Mensaje: "fue lindo". Respuesta: "sí, muy natural". Mensaje: "que estés bien". Respuesta: "vos también". 
Yo de pronto siento que sí, que estaré bien, todo el día, ojalá, todos los días.  

Ago 17

La espera

Ya no pienso en el tiempo
Las horas me piensan a mí
Mientras veo pasar las imágenes
Recuerdos de una vida reciente
Aún con olor a calle mojada
A mates perdidos
A alergias incurables
Y malestares de estómago
Tostadas con mermeladas y queso untable
A cama nueva y pijamas de colores
A películas y charlas extendidas
Aquiescencias de departamento en un primer piso cualquiera

Y los besos, y el juego amoroso de las manos
No nos olvidemos de los besos
Tirados en un casi sofá que no es sofá
Saboreando de fondo canciones del Flaco Spinetta

¿Cuánto duran las cosas simples?
La belleza del encuentro, la conexión desnuda
¿Cuánto duran las miradas cómplices?
Las risas tontas, los suspiros llenos

¿Cuánto hace que no existe el tiempo?
El tiempo con sus horas gastadas
Con su peso consabido de piedra
¿Cuánto hace que se nos extravió el tiempo?
En la esquina dorada de un bello recuerdo
En la morada incómoda de un momento incierto

El cielo ahora es gris
Y de la nada empezó a llover adentro
Las goteras nos muestran con cinismo
Que no todo era tan completo, tan manifiesto
Y cerramos las ventanas por miedo a que nos golpeen los vientos

Yo no dejo de pensar que recién estaba ahí
El sol con sus rayos de luz incandescente
Y no hay por qué lamentarse torpemente
Salgamos a buscarlo ya
En un abrazo, en una caricia, en un beso
En un gesto, una sonrisa, en un dale vos podés

Pero claro, está todo muy fresco
La lluvia del primer invierno todavía puede sentirse
en la húmeda casona de los pensamientos
Y si bien yo aplico con leve astucia
Aquellos antídotos de la simplicidad a secas
El tiempo que no se me pasa y no existe

El peso de la verdad ahuyenta mis ilusiones
Con aroma a tostadas y a cuerpos amados
Hacia el oscuro escondite del después
Con su segundero lento muy lento
Y alma de portero triste en la puerta del gran salón
Usted por aquí no pasa, no hay más reserva

Y entonces, miro tus fotos
Y pienso con horrenda nostalgia
¿Cuánto duran las cosas simples?
¿Cuánto dura el tiempo sin tiempo?

Agosto 2017


OBSE

Uno es uno luchando por ser uno.  
Lleva años darse cuenta.  
De pronto uno se identifica con otro.  
Al punto de creer ser ese otro.  
Y entonces deja de ser uno.  
La pregunta se impone: ¿cómo estar y ser en el otro sin dejar de ser uno?  
El otro también está luchando por ser otro.  
Y depende de cada uno no dejarse arrastrar.  
La ilusión de uno soñando con ser el otro.  
La ilusión del otro queriendo ser uno.  
Añoranza quimérica.  
Mímesis peligrosa.  
Amor, la desvanecencia del uno en el otro.  
Error sentimental. Destemplanza.  
Y el deseo, enmarañándolo todo.  
Silencio absoluto y piadoso.  
El tiempo que ordena mágicamente al cosmos.  
Y lo que deba ser será.  
Y lo que no... no 
Llora, grita, aúlla.  
Escribí la crítica altiva.  
Después, quien sabe qué te traerá el después.  
Yo espero tranquilo. La redención.  
El bajofondo raro en la hendidura 
que sobresale.  
Luego de la práctica injusta y desbordante de la decisión.  
Política de los dioses, 
y de los vivos que se obsesionan sólo con 
vivir mejor... 

Futuro condicional



Estoy seguro, te gustaría nuestra nueva casa. Su aliento fresco por la mañana, su aroma reconfortante de galletitas con mermelada de durazno, su inquietud de libros a medio leer, su acolchonado aposento donde sueño todas las noches con el día de tu arribo. Estoy seguro, te gustaría el modo en que dispuse los muebles, la forma en que acomodé nuestras cosas, la mesita de luz, el sillón, la mesa y los cuadros, en una perfecta simetría minimalista, como a vos te gusta. Sé que te molestarían un poco las escaleras, pero sólo es un piso nada más. Las llaves en tanto no te incomodarían, son unas cuantas, pero sabrás acomodarte. Después de todo, ambos compartiríamos eso de olvidarlas en cualquier lugar. Espero no te enojes con el desorden de mi ropa, sé que podríamos acomodarnos y ponernos de acuerdo. Por las dudas, ya te dejé una parte del placar, sé que te gustaría tener tu propio espacio (en todo sentido). Vos querrías el lado izquierdo de la cama igual que yo, pero no tendré problema en dártelo. Sin pensarlo, te prepararía el desayuno todas las mañanas, y te lo llevaría a la cama en los días de invierno. Dirías que sólo lo haré por un tiempo con el fin de impresionarte, pero no, te prometo que lo haré siempre. Te encantaría que te caliente los pies con los míos, y te lea poemas de Girondo para dormir. Lo único que te pediría es no cocinar, no es algo que me guste demasiado hacer, pero te ofrecería lavar los platos siempre. La limpieza de la casa, la compartiríamos, es lindo hacer cosas juntos. Te va a parecer extraño, pero me gustaría también que hagas cosas solas, no necesito que estemos pegados todo el tiempo. En fin, hay tantas cosas que querría hacer, tantas cosas que querría vivir con vos, que muero por que ya estés aquí. Porque si estuvieses aquí, este texto no tendría ningún sentido.

Rapto de alegría



Rapto de alegría
¿Es real?
Supera en este momento a la tristeza
¿Permanecerá?
Si no lo hiciera,
¿no ha sido real?
El instante abre una sonrisa
¿de dónde proviene?
Se vuelve loca e hilarante
¿qué la ha provocado?
Suena a lo lejos una melodía,
¿alguien la inventó?
No se parece a nada
¿Cómo es que existe si no existía?
Traigo a colación un tema, me desvío
¿cuál era mi camino?
Desato nuevas conversaciones
¿Con quién hablo después de todo?
Tengo un plan
¿sobre qué decisiones?
Organizo, ordeno, desarrollo
¿Qué hago, sin ninguna ejecución?
Meditaciones, pensamientos, imaginería
¿a qué obedecen?
Mi mente las produce sin interés
¿A qué están destinadas?
Siento cosas en el corazón
¿con qué motivo?
Me pellizca el alma algo inexplicable
¿Qué es si no lo puedo expresar?
Tengo hambre
¿Significa que no he comido?
El alimento ingresa ahora por mi boca
¿Lo hago porque quiero o porque lo necesito?
Si lo necesito
¿No lo quiero?
Si pasan las dos cosas
¿Por qué no me alimento todo el tiempo?
Preguntas, intrigas, acertijos
¿Juegan con las verdades?
Misterios, fantasías
¿O las verdades juegan con nosotros?
Sé lo que soy
¿O me engaño?
Alguien me dice lo que soy
¿Él también me engaña?
Escucho música
¿Dónde están los que tocan?
Miro música
¿Cómo sé que son los que tocan?
Le miento a mi computadora
¿Acaso me descubrirá?
Le miento a mi vida
¿Acaso lo sabré dos veces?
Estoy regurgitando fragmentos
¿Soy un ser pensante?
Pienso que sí
¿Qué es lo que pienso?
Partiré algún día
¿Alguna vez estuve?
Creo que sí
¿Hay algo que te detiene?
Sigo luchando siempre
¿Es lógico preguntarlo?
Me vuelve una sonrisa
¿Tiene sentido intentarlo?
Tengo un rapto de alegría